Espacio público vs. Espacio traumático



Aprovechando el momento de crispación social que se vive actualmente en España, que ha ido derivando en una serie de manifestaciones sociales con las consiguientes "tomas del espacio público" por parte de la sociedad, conviene comentar dos ejemplos de espacio público recientemente regenerados, y que bajo el punto de vista del ciudadano no han logrado los objetivos que se le han de exigir a unos espacios de estas características. Hablamos de la Plaza de la Encarnación en Sevilla y la Plaza de la Merced en Murcia. Ya sea por el complejo diseño de una o la falta de éste en la otra, estamos ante dos operaciones urbanas que no han cumplido con las expectativas que la sociedad demandaba.

Plaza de la Encarnación, Sevilla
Plaza de la Merced, Murcia


En el último siglo el espacio público ha sufrido una modificación radical de sus funciones. Debe de dar soporte a una reunión de usos y funciones que trabajen conjuntamente para la correcta organización dinámica de la ciudad.
La ciudad es, por tanto, en esencia la posibilidad de que las distintas personas que forman la "sociedad urbana" se relacionen directamente entre sí. Esta es la principal función del espacio público.
Si el espacio público es en esencia la ciudad, un ciudadano lo es verdaderamente cuando ocupa "sin límites" el espacio público. 

En el caso de la Plaza de La Merced en Murcia, los límites más claros aparecen desde el diseño de dicho espacio. Tanto el escaso mobiliario para sentarse como la falta de arbolado que genere espacios de sombra, da como resultado un espacio público inhóspito, en el que no suceden cosas que fomenten el desarrollo de la cultura urbana y por tanto de la comunidad. La plaza se convierte, por tanto, en un "espacio traumático", aparece una vía de paso más donde antes hubo un lugar de reunión e intercambio social.
Italo Calvino, en Las ciudades invisibles, escribe: "En Cloe, gran ciudad, las personas que pasan por las calles no se conocen. Al verse imaginan mil cosas las unas de las otras, los encuentros que podrían ocurrir entre ellas, las conversaciones, las sorpresas, las caricias, los mordiscos. Pero nadie saluda a nadie. Las miradas se cruzan un segundo y después huyen, buscan otras miradas, no se detienen".
Mientras este tipo de espacios deberían recuperarse haciendo patente el hito urbano que representan (la Universidad y su entorno como uno de los motores de la dinámica de la ciudad), con este diseño de la simple ocupación del espacio sólo conseguiremos dar un paso más hacia la insostenibilidad urbana.

La nueva pérgola dificulta la vista de la fachada de la universidad


Ciudades como Amsterdam, han sido capaces de ampliar los límites urbanos del ciudadano hasta casi eliminarlos. La variedad de usos y actividades que se solapan simultáneamente, son capaces de vivir en armonía ocupando todo el espacio público.

Amsterdam. Enero de 2011


Si hablamos de la Plaza de la Encarnación de Sevilla, son varios los puntos negativos que se podrían destacar, desde el prolongado retraso en la finalización de la obra (el proyecto ganador de Jünger Mayer era el más caro y el más difícil de construir) hasta la desmesurada escala del proyecto.
Los problemas técnicos debido a la dificultad de ejecución de la obra, han derivado en inconvenientes a la hora de disfrutar plenamente de un proyecto de esta envergadura, como la imposibilidad de recorrer en toda su extensión la cubierta (como inicialmente estaba previsto) o la dificultad que se encuentra en algunos puntos de la estructura para disfrutar plenamente de las vistas (uno de los puntos clave del proyecto).
En la plaza se siguen desarrollando actividades que ya se realizaban y que no necesitan el soporte de una macro-estructura como la que se ha construido.
Una estructura fuera de escala y "encorsetada" en el casco antiguo, en definitiva un proyecto de excesivas proporciones, también económicas, que no consigue proveer de ese valor añadido que todo gran proyecto debiera tener y más cuando hablamos de un hito histórico y urbano como la plaza de la Encarnación. 


Plaza de la Encarnación. Imágenes de Ignacio Ruz Portero





Vemos que el buen camino hacia el desarrollo de la cultura urbana y por tanto hacia una comunidad en armonía con su entorno, queda eclipsado, unas veces por intereses económicos y otras por ambiciones políticas, que no hacen sino incrementar la insostenibilidad urbana y social de nuestras ciudades.